Esas malditas pequeñas cosas

Cuando pensamos en ‘seguridad a bordo’ o en situaciones que suponen un riesgo, tendemos a pensar a lo grande … ¿o no?: temporales, roturas de palo o de aparejo, vías de agua en alta mar … a lo grande … y luego resulta que los incidentes más peligrosos y que paradójicamente se pueden cobrar más vidas o material están relacionadas con multitud de ‘malditas pequeñas cosas’.

En los años que llevo navegando he vivido diversos incidentes, aunque por fortuna … POR FORTUNA … sin mayores consecuencias … pero alguno pudo ser fatal para mí o para algún tripulante. Comparto con vosotros alguna. Yo vuelvo a ellas a menudo … me obsesiona la seguridad, no volver a cometer aquellos errores … esas situaciones son mis fantasmas náuticos que vuelven y vuelven …

Orejas de burro

Las lanchitas fueraborda que equipan la mayoría de barcos son inestables, precarias, inmanejables con 3 personas a bordo: recuerdo vuelcos, paradas de motor inesperadas a mitad de camino, remadas insufribles para llegar, luchando contra la corriente, el escaso espacio para hacerlo, los remos o sus enganches medio rotos … Y aun así seguimos echándonos a la mar con ellos sin precauciones, sin darle la importancia que tiene a ese momento que nos puede causar un grave disgusto.

Neumatica

Un amigo con el que navegué a punto estuvo de desaparecer en alta mar alejado en una dingui por el viento. Salió sin remos, sin móvil, sin radio, en bañador … y se le paró el motor … por fortuna el viento no le llevó hacia las rompientes … y por suerte alguien en la costa, contemplando la puesta de sol le vio gesticular desesperadamente ya unas millas mar adentro … También hay imprudencias menores que acaban con la gente en el agua, y sus llaves, carteras, móviles y gafas, en el fondo del mar.

No subestimemos las maniobras más que repetidas, las más simples. Cualquier descuido puede causar graves problemas. Cualquier movimiento en un barco es susceptible de provocar un accidente.

En la última regata que participé, hace un par de años, navegaba yo con gente experimentada, gente bregada en maniobras, reglas, seguridad, con muchas millas en cualquier condición y tipos de barco. En una virada, todos pendientes del campo de regatas, con los movimientos automatizados, hacemos el paso del génova, con viento fuerte, seguimos mirando al resto de flota … y nos damos cuenta de que la escota de génova no trima, la vela está flameando y nosotros tirando a muerte con brazos y winche … y de pronto vemos al proa tirado en el suelo, en el ángulo muerto que no vislumbras desde la bañera, estrangulado por una gaza de la escota, sin sentido, zarandeado como un muñeco por los flameos violentos de la vela …

Lo liberamos, lo reanimamos, lo evacuamos de emergencia al hospital … Salió con lesiones menores. ¿Pero cómo alguien experimentado como él pudo terminar estrangulado por una gaza de una escota en una virada que fué rápida y limpia? Una tontería, una maniobra sencilla que dura 5”, le pudo costar la vida, quedarse tetrapléjico …

¡Nunca perder la concentración para con los demás y para con uno mismo durante las maniobras!

Navegando

Esa maldita electrónica y mecánica en los barcos … Ya me ha pasado en más de una ocasión quedarme sin motor justo cuando más lo necesitas.

Mis ‘favoritos’:

1) un embarranque con un Beneteau Figaro en la playa de Rodas en las Cíes al pararse el motor tras liberar fondeo, con viento de mar fuerte y sin las velas preparadas para salir ‘pitando’ de la tormenta que se estaba armando, salvados por un pescador valiente que nos echó un cabo en medio de las olas que nos clavaban cada vez más en la arena …

2) a punto de irnos contra las piedras del malecón de Denia al quedarnos sin viento y no arrancar el motor por un problema eléctrico, salvados por otro barco que nos echó un cabo en el último minuto … habíamos querido arrancarlo ya demasiado cerca del puerto.

3) pérdida masiva de potencia del motor por suciedad en el conducto de alimentación, con fuerte mar de fondo, pretendiendo entrar en el puerto de Tarragona y demasiado cerca de las rompientes del malecón … por suerte tuvimos margen, viento y ángulo para salir a vela … pero por poco.

As de guia

Qué importante es no dejar nada para el último momento, anticipar las actuaciones que se van a realizar, visualizar el escenario mejor … y el peor. Dejar espacios y tiempos de respecto contando con que el material o las personas fallemos … dejar márgenes que nos permitan reaccionar … y no subestimar los momentos triviales, relajados … A bordo cada minuto es un placer … y un potencial momento de desastre.

Mar en calma

Os invito a compartir experiencias que nos ayuden a todos a reflexionar y aprender.

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