Las cartas y los palangres se levantan con el codo

Queridos e intrépidos nautas:

Nuestro bienamado líder me ha invitado a escribir cosas en el blog y no os arriendo las ganancias. Quizás lo único bueno de esa errada (sin h) decisión es que confirma mi suposición de que es un ser humano y no un pariente de Poseidón o Neptuno.

Bien,

¿Qué es un palangre? Preguntas clavando tus ojos al azar.

Y ¿tú me lo preguntas? Un palangre es un arte de pescar.

El ingenioso artefacto consta de dos boyas con su correspondiente muerto, un cable de cien o doscientas brazas cuyos extremos están atados a cada una de las boyas y unas líneas con su anzuelo que cuelgan cada metro del cable y con un cebo, una parrochina o similar y preferentemente algo podre.

palangre

 

En los mares serios (no refiero al Mare Nostrum) se largan al anochecer, LAS BOYAS QUEDAN PERFECTAMENTE SEÑALIZADAS INCLUSO CON LUCES, y se recogen poco después de amanecer. En el mejor de los casos se largan en zonas con poco o nulo trafico naval

Esta colocación en sitios “tranquilos” permitió mi mejor maniobra de “toda a atrás” a las órdenes del capitán Revilla en la bocana de un pueblito al S de Denia cuyo nombre afortunadamente no recuerdo y que “como ya ha anochecido y no va a entrar ningún niñato a vela, los ponemos tapando cuidadosamente la bocana”. Pero esto no toca hoy aunque esté relacionado…HAY QUE LLEVAR UN PROEL CON GAFAS BIEN GRADUADAS Y CRISTALES LIMPIOS.

Tras este largo preámbulo, paso a contaros una incidencia a bordo (por precisión, bajo la obra viva) del Gabitxu donde confluyeron diversos palangres colocados aparentemente al azar y el divertido deporte de pegar con la proa a las boyas de los palangres.

La zona era la que vengo en llamar el triángulo del bareto flotante donde coexisten en armonía el delta del Ebro, los troncos conocidos de Andrés, una plataforma de vaya Ud. a saber, unas docenas de palangres, no mal señalizados sino lo siguiente, el bar ese donde nunca puedo ir, cargueros hacia o desde Barcelona y muchos buenos amigos en veleros generalmente alquilados.

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Habíamos establecido una noble pugna intentando zurrarle a una boya e íbamos cambiando de timonel en cuanto uno fallaba el abordaje. En este punto ruego a Andrés que ni se rasgue las vestiduras ni se mese la barba.

El bueno de José Luis (de mi pareja de queridos “ibéricos”) buen marinero y mejor persona acertó al blanco entre cerradas ovaciones y alborozo general…hasta que alguien observó que la boya nos seguía dócilmente y que el barco se movía a uno o dos nudos.

Lo que sigue está mejor contado en el texto del tronco de Andrés (el de madera) así que paso a las recomendaciones finales.

-De noche, donde mejor se está es en la taberna del puerto o en cubierta tras un atraque o fondeo (del que hablaré en otro artículo si Andrés permanece en el error). Si hay cena caliente y bebida mejor, la buena compañía la supongo.

– Si la noche te sorprende en la mar o te has metido tú, que sois muy raros, venden unas linternas de largo alcance y precio soportable. El portador de la linterna se elije entre las marineras más jóvenes.

-Si en la negra noche estás donde no debes, yo prefiero estar a más de cinco millas. Los cargueros suelen estar bien iluminados, hay pocos cetáceos y casi ningún contenedor PERO costeando… aunque ya no hay trirremes romanas, están los troncos , los palangres y algún que otro ganapán de agua dulce llevando un velero o ¡una motora!.

-Terminando…a los caballeros tampoco se les tocan los palangres.

Cuando veáis una boya, buscar la otra (son como la Benemérita)

Recordad que el cable entre boyas forma un arco y se hunde más en el centro entre boyas, por tanto dejar cinco o diez brazas de respeto no pondrá en cuestión la virilidad/femineidad del caña.

Si alguien quiere embestir boyas recordarle la posibilidad de la alternativa de pasarle por la quilla.

Y termino recordándoos que Olav el Viejo os quiere.

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