¡BIENVENIDO!

Todo está muy oscuro. No hay luna. Una parte del cielo parece más negra que la otra, aunque sólo lo distingo por contraste, pero se ven muchas menos estrellas que antes así que estoy segura de que está empezando. Me alegro de estar en cubierta.

Los pensamientos se cruzan por mi mente despacio, van, vienen…, nada los retiene, están de vacaciones, como yo.

Cuando me vuelvo a fijar, aquel negro ya no lo es tanto. Veo claramente el barco, la noche ha sido muy oscura y hace un rato apenas distinguía el palo, es increíble lo rápido que va. La espuma de nuestra estela se ve más clara sobre un fondo negro. Las velas están bonitas, se han portado como campeonas, apenas han dado trabajo, hemos tenido suerte con el viento.

Es el principio del fin de la noche. Me parece alucinante que algo que los hombres llevamos contemplando tantos millones de años nos siga sobrecogiendo. Es algo atávico…, no me extraña que en la edad de las cavernas creyeran en dioses y augurios en este momento.

En algún sitio leí que para los celtas éste es un momento mágico, porque no es de día ni de noche, igual que son mágicas las orillas, que no son ni tierra ni océano… son puertas y momentos entre dos mundos.

Amanecer

Aquí, en mitad del mar, cuando miro a lo lejos en todas direcciones, girando sobre mí, sin apenas parpadear y sin dejar que ningún pensamiento me distraiga, y sólo veo un horizonte líquido, es fácil creer en esa magia, y me siento un poco más cerca de aquellos hombres.

El miedo a la oscuridad está en nuestros genes, somos seres de luz.

Me concentro en la zona del horizonte por donde va a amanecer. Está muy iluminado, ya no se ve ninguna estrella.

A mi alrededor los colores aún no existen, pero voy distinguiendo matices. Sólo es evidente el azul del cielo en torno al rojo, naranja y amarillo pero muy tenues, que van ganando intensidad y altura.

amanecer4

El horizonte está cubierto de bruma…, no consigo verlo, pero está ahí…, ya ha salido… ¡lo veo! Veo una bola blanca entre la bruma gris, aún sin color, el rojo luchando por abrirse camino, se ha abierto un pequeño hueco entre las nubes y por fin veo el sol.

 

¡Bienvenido!

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