Tronco a la deriva

O como las cosas pueden complicarse.

Fue durante una navegación en el pasado verano.

Fuimos desde Benicarló a San Carlos de la Rápita. Navegamos a vela y fondeamos en la bahía de Los Alfaques, la parte sur del Delta del Ebro. Nos bañamos. Hicimos noche en San Carlos. Lo pasamos estupendamente.

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Un alfaque es un banco de arena que se forma generalmente en la desembocadura de los ríos o en los puertos y avanza mar adentro más que la barra, formando cordones litorales y lagunas albuferas (wikipedia).

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A la mañana siguiente tomamos rumbo de regreso a Benicarló.

A medio camino vimos un tronco grande en el agua. De algo más de 2 metros de largo.

Mi sentido de la responsabilidad me impedía pasar de largo y dejar el tronco en el agua, pudiendo causar un desperfecto a otro velero o motora. Lo de llamar a Salvamento Marítimo y dar las coordenadas era una opción, pero me pareció mejor solucionarlo nosotros mismos.

Así que decidí que alguno de los tripulantes se tirara al agua, le echaríamos un cabo largo, con el que ataría el tronco y nos lo llevaríamos a Benicarló. Si podíamos lo subiríamos al barco y si no lo remolcaríamos.

Como hacía tan buen día y el agua estaba muy bien de temperatura varios de los navegantes querían bajar al agua y aprovechar para darse un baño. Sopesé la situación y aún con lo prudente que soy, estuve de acuerdo en que bajaran 4 personas.

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Cuando ya estuvieron cerca del tronco, dando vueltas con el barco a prudente distancia de ellos, les echamos un cabo largo y no demasiado grueso, que fuera manejable. Lo hicieron firme, hicimos fotos, los rescatadores saludaban con la mano, se lo pasaron genial.

Acerqué el barco y estuve muy atento a que los bañistas / rescata troncos subieran sin problemas del agua.

Y ahí cometí un error importante. Dejé de tener la visión global de la situación. Estábamos lejos de la costa, no había problema de que el viento nos llevara contra tierra o rocas de costa. Tampoco había ningún barco cerca.

Pero el Patrón siempre tiene que mantener la perspectiva global, tener todo en cuenta. Yo me centré en la seguridad de la maniobra de subida al barco, por la escalera de baño de popa, con el poco viento que había, pero que hacía que el barco no estuviera quieto. Y sin utilizar el motor y la hélice, ya que había personas en el agua y en la zona de popa.

Todos subieron sin problemas. Cuando ya los vi a todos volví a mirar globalmente la situación.

Y me di cuenta de que teníamos un problema. El tronco había dado la vuelta al barco. Y había hecho pasar el cabo largo (que yo no había hecho recuperar) por debajo del barco. ¡Horror! Se ha podido enganchar en la orza o peor aún en la hélice.

Intentamos recuperar el cabo. ¡A buenas horas! Estaba enganchado en algo, no corría, no se podía recuperar.

A vela hice pasar el barco por encima del cabo, en el sentido contrario, para intentar desbloquearlo. Pero nada, seguía bloqueado.

Cogimos con el bichero la otra parte del cabo y acercamos el tronco. Intentamos subirlo al barco. Demasiado grande, demasiado pesado.

Había subido el viento. Acuartelé las velas para parar el barco. Aún así se movía un poco, nudo o nudo y medio, hacia costa. Con mucha precaución, atadas, 2 personas bajaron al agua para ver donde estaba enganchado el cabo. Lógicamente era en el peor sitio, estaba en la hélice. Intentaron bucear debajo del casco pero la velocidad del barco, aún mínima, se lo impedía.

Había que llegar a puerto a vela. Y allí ver que podíamos hacer. Cortamos el cabo para que tuviera la mínima longitud.

¿Cómo entrar en el puerto sin motor? Marina Benicarló no tiene, que yo sepa, barca pequeña o neumática con la remolcarte desde la bocana a algún amarre.

Tenía a mi favor 2 cosas. El viento soplaba del sur, justo en la línea de entrada de la bocana. Nos metería hacía el puerto.

La otra, que hacía 2 meses, por avería del sistema de refrigeración del motor, había tenido que entrar a vela en puerto, hasta el pantalán de espera. Y la maniobra que había visto en mi cabeza, había salido exactamente.

Así que fuimos hacia el puerto, preparamos defensas, amarras. Entramos a vela por la bocana, con viento de popa, solo con la génova, parcialmente enrollada. Distribuí funciones. Avisé al marinero que nos tenía que ayudar.

Y ya muy cerca del amarre varié el rumbo hacia babor, para poner el barco paralelo al pantalán de espera y que el viento entrara por babor, acercándonos al pantalán. En el último tramo di orden de recoger totalmente la génova y solo con la inercia y el abatimiento de la obra muerta del barco, terminamos de acercarnos. Echamos la amarra de popa al marinero que la bloqueo en la cornamusa del pantalán y paro el barco.

Con la ayuda de la tripulación y del marinero del puerto, el barco y nosotros estábamos a salvo, amarrados a tierra.

Me puse gafas de buceo y baje al agua por la popa. Para ver como estaba el cabo. Pensaba que habría dado varias vueltas a la hélice, por lo bloqueado que estaba. Pero no, estaba simplemente pasando de lado a lado en una de las palas de la hélice, lo solté con 2 dedos y los subí al barco.

Pienso que la corriente del agua hacía que las dos partes del cabo se enrollaran una sobre otra, como a veces hace la escota de génova que no trabaja sobre la otra, si se deja demasiado larga.

Así que aprendí y os transmito, por si os puede evitar problemas:

– No perder nunca la visión general. El Patrón es el responsable de todo.

– Controlar de continuo los cabos en el agua. Si yo hubiera recuperado el cabo en cuanto el tronco estaba sujeto, esto no hubiera pasado

– Es absolutamente cierta la frase de que “El barco en cualquier momento te pone un examen”. De tus conocimientos, experiencia, capacidad de improvisación, etc, resultará un desenlace mejor o peor.

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